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| Artículos de Gustavo Rodriguez |
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30/09/06 El Comercio
Amargura a las 7 am.
Cuando mi primera hija nació no traía un manual de instrucciones engrapado al cordón umbilical, así que su educación se desprendió de nuestras propias entrañas. Uno de los principios en los que mi esposa y yo coincidimos intuitivamente, y que recuerdo a propósito de este artículo, fue el de darle mundo desde pequeña. Cuando tuvo edad para arrastrarse a lo largo y ancho del suelo, la levantábamos de cuando en cuando para que sintiera que también existía lo alto: el mundo no acababa en dos dimensiones. Cuando tuvo edad para sentarse bajo la ventana, la alzábamos y le hacíamos contemplar el atardecer sobre los techos de Lima: el mundo no acababa en nuestra casita. Cuando tuvo edad para comprender lo afortunados que éramos, emprendimos viajes al interior: el mundo no acaba en los barrios asfaltados. Hace poco, una chica que trabaja conmigo me comentaba de qué manera recordaba la alegre suficiencia de sus compañeras de clase que habían viajado con sus familias en vacaciones, mientras la suya se empeñaba en regresar a su playa de siempre. Había en ellas una sapiencia, una actitud de conocimiento difícil de explicar en su momento pero que ahora, en su envidiable perspicacia, mi compañera califica de “cancha”. Tanto ella, como mi esposa y yo, y mis amigos, coinciden en la necesidad de que sus hijos no se queden en el ámbito de barrio, sino que amplíen sus horizontes para así ampliar sus posibilidades. ¿En qué momento este artículo diagramado en una página de negocios perdió su rumbo y se volvió uno de orientación familiar? Pues en el instante en que las empresas que se dedican a la información incitan la deformación de nuestros hijos. Hace unas semanas desayunaba con mis hijas mientras en el televisor se propalaba un noticiario de la mañana. Era la hora de la retahíla de titulares y, a propósito, hice un inventario de ellos: las cuatro primeras noticias hablaban de choques, secuestros, robos y violaciones en distintos barrios de Lima. El jugo de naranja me supo más amargo. Recordé los esfuerzos que mi esposa y yo hacíamos con nuestras hijas para que crecieran observando bosques y no solamente troncos, y me di cuenta del boicot tremendo que contra nosotros hacen nuestros propios medios informativos. Mientras la lluvia de perdigones locales arrecia, ¿dónde está el problema del calentamiento global y la negativa de Estados Unidos a firmar el acuerdo de Kyoto?, ¿qué es el acuerdo de Kyoto?, ¿a dónde se fue el deshielo que amenaza dejarnos sin agua para siempre?, ¿por qué hoy existe un inusitado interés en aprender chino luego de aprender inglés?, ¿qué diferencia hay entre la marcha de los pingüinos de Chile, y la marcha de los pingüinos que ganó el Oscar el año pasado? Cuando uno compra los principales diarios de las potencias mundiales se da cuenta de que sus primeras planas cubren lo que ocurre en el mundo, y lo local se encuentra en las páginas interiores. Esto no es coincidencia. Cualquier comunicador puede alegar que a la gente le interesa más aquello que le toca en su cercanía y cotidianidad, y es verdad. Pero también es verdad que mientras los medios peruanos no traten de romper este círculo vicioso, siempre estaremos lejos de ampliar nuestra visión: mientras más rápido los peruanos sintamos que nuestra casa no es el barrio, sino el mundo, más pronto podremos competir con otras naciones en lugar de mirarnos solo el ombligo. Alcanzar la apropiada dualidad local-global no es fácil. El equilibrio es un don escurridizo que tampoco vino en el cordón umbilical de mis hijas. Pero hay que aprenderlo, aunque sea con tropiezos.
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| 30/09/06 - El Comercio |
El jueguito de escoger candidato
Quite este periódico de su vista y salga a la calle. Detenga a diez personas
que aparenten una buena condición económica y pregúnteles: ¿Le parece que
Mercedes Benz es un buen automóvil? Lo más probable es que le respondan
que sí.
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| 16/09/06 - El Comercio |
Artículo con advertencia
Lo advierto desde ya: este artículo va a terminar en un cherry. Pero antes
de que llegue ese instante, debo comentar el caso de Laura, una persona cuyo
nombre he cambiado. Ella asistió conmigo a un seminario de InnovAcción, un
movimiento de profesionales que busca la transformación real de las
organizaciones. Aquel sábado en la tarde practicamos un ejercicio para
entender hasta qué punto nuestros procesos inconscientes como seres
individuales alcanzan la dimensión de sistema dentro de las organizaciones.
Acompáñeme al auditorio de aquel hotel apartado de la ciudad.
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| 22/07/06 - El Comercio |
El huevo y la publicidad del estado
Un antigua fábula publicitaria explica por qué los seres humanos comemos huevos de gallina y no de pata, cuando ambos son similares en sabor y valor nutritivo. La razón estaría en que la gallina cacarea luego de haber puesto el huevo, mientras que la pata se queda callada
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| 08/07/06 - El Comercio |
Disculpe la cantaleta
Hace cinco años no se hablaba del monumental éxito del MegaPlaza en Lima Norte, ni del éxito de un Sodimac en San Juan de Miraflores . Hace cinco años ni se hablaba de Lima Norte, tan solo del “Cono” Norte. Hace cinco años no se había resaltado que nueve provincias peruanas ya tienen un mayor índice de crecimiento que Lima. Hace cinco años no se había batido el récord histórico de nuestras exportaciones. Hace cinco años ni el 0.5 % de nuestra población tenía idea de lo que era firmar un TLC.
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| 08/04/06 - El Comercio |
Antes de mañana
Estimado José Carlos,
Mañana son las elecciones, y quizá estés algo más nervioso que la última vez que nos vimos.
Tal vez recuerdes me llevaste a un lado y me dijiste:
- ¿Qué podemos hacer para que Humala no sea presidente?
Yo me encogí de hombros, y te dije:
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| 11 de marzo de 2006 - El Comercio |
A propósito de una llamada
¿Qué tendrá que ver la llamada de una modelo publicitaria con los conflictos mineros de nuestro país? Quizá más de lo que imagina. Hace unos meses le tocó a mi empresa diseñar una campaña gráfica, y nuestro cliente decidió tratar la producción de las fotografías con una compañía aparte
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| 4 de febrero de 2006 - El Comercio |
Dime lo que miras, y te diré por quién votas
Hojeo periódicos, repaso canales, y encuentro toda clase de comentarios sobre el alza inesperada de Lourdes Flores en las encuestas y el estancamiento de Ollanta Humala. Me provoca sumarme vanidosamente a los columnistas que explican las razones pero, antes, deseo recordar mi primer beso.
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| 7 de enero de 2006 - El Comercio |
Este artículo casi no es mío
Me paseo ante unos antiguos libros míos y me reencuentro con un lomo blanco que, en inglés, dice algo parecido a "Historia de la Publicidad que cambió la Historia de la Publicidad". Lo abro y, después de años, me encuentro con la mirada amable de William Bernbach (1911-1982), el publicista norteamericano más influyente de la historia y, según Advertising Age, el escritor más influyente de todos los tiempos debido al talento que tuvo para persuadir a generaciones para que probaran los productos en los que él creía.
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| 24 de diciembre de 2005 - El Comercio |
El frasco con apéndice.
Hace unas semanas mi buen amigo Guillermo Giacosa presentó su primer libro ante un grupo de emocionadas personas. Aquella noche, el cable del micrófono trasladó a nuestros oídos una serie de anécdotas electrizantes vividas por él. La mayoría de ellas bien podría ilustrar páginas sobre aprendizajes de vida. Sin embargo, una de ellas me pareció propicia para esta página en particular. Por favor, acompáñeme a imaginar a Guillermo en su pequeña cama.
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| 10 de diciembre de 2005 - El Comercio |
Queridas tiendas por departamentos
Estimados señores,
Es posible que esta carta sea tomada por ingenua, pero igual la enviaré. Riesgos más grandes he tomado en mi vida. Aunque no tantos como los que enfrenta un peruano promedio cuando afronta nuestra realidad nacional.
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