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02/11/06 El Comercio
Nuestra jarra de agua que se aclara.
Ayer temprano hubo una reunión interna en nuestra oficina. En ella se hicieron varias copias de un documento y, cuando todos salimos, una de ellas permaneció en la mesa. Las horas pasaron y, al atardecer, el papel seguía abandonado en el mismo lugar hasta que, en un arranque, nuestra compañera Jasna lo agarró exclamando una gran verdad: “¡como este papel es de nadie, nadie lo reclama!”. Sin saberlo, nuestra querida holandesa había dado una de las claves para entender algo más a esta Lima nuestra de la que nos quejamos mucho y a la que alabamos poco. Cuando la asociación civil La La Gran Semana de Lima nos encargó la conceptualización y el desarrollo de la semana que lleva el mismo nombre, una de nuestras responsabilidades fue hacer notar a los posibles auspiciadores la importancia de que los habitantes de una ciudad se adueñen de sus espacios públicos. Para quienes intervinimos en este proyecto, era fundamental que la noción de lo que “es de todos” se impusiera sobre “lo que es de nadie”. ¿Por qué se lanza basura en las calles? Porque si los espacios públicos son territorio de nadie, ¿quién me va a reclamar si lo hago, y con qué derecho? (Abriré un paréntesis para opinar que el fenómeno de la tierra de nadie no ocurre sólo a nivel de calles y plazas: ¿por qué tenemos funcionarios que sistemáticamente usan a su favor los recursos del Estado? Una clave puede estar en que ni representantes ni representados hemos interiorizado que los recursos del Estado son propiedad de todos. Usted no dejaría que el vecino se lleve su carro para que recoja a su hijo del nido. Entonces, ¿por qué dejar que un funcionario lo haga con un auto del Estado, si equivale a lo mismo?). Pero volvamos a nuestra capital y a su Gran Semana. Ayer leí en el portal de RPP que dos millones de limeños visitaron el centro durante esos siete días para divertirse en las fiestas, conciertos y eventos culturales gratuitos que se dieron en sus calles y plazas. Esta visita multitudinaria dejó réditos: los restaurantes del centro aumentaron sus consumos en 50%, las ventas en las tiendas comerciales crecieron en promedio un 40% y la permanencia de turistas extranjeros se incrementó considerablemente. Hacer amable la ciudad es rentable, obviamente. Pero a lo numérico habría que sumar lo simbólico con un ejemplo del que fui testigo: la inauguración de La Gran Semana se dio en una Plaza de Armas repletísima hasta más allá de sus límites asfaltados. A pesar de ello, la gente se abstuvo de pisar las áreas de césped. El pensamiento que parece inspirar esta ejemplar conducta masiva pareciera haber sido: “si en este lugar la pasamos bien, pues lo cuidamos”. Sin embargo, no se puede dejar de reconocer que esta La Gran Semana de Lima ha encontrado a la ciudad en una etapa auspiciosa de su historia. Durante décadas se nos ha presionado a asociar a Lima con estampas anacrónicas como las tapadas y los balcones coloniales. Es decir, con símbolos heredados e imágenes de museo que nada tienen que ver con las vivencias de los nuevos habitantes que la fueron poblando. En estos últimos cincuenta años, nuestra Lima ha sido una jarra de agua turbia que el tiempo ha empezado a sedimentar, y ya es posible empezar a reconocernos en su contenido. Será cuestión de tiempo para que, con una apertura amable de los espacios públicos, los limeños pasemos del desprecio a una ciudad que nos rechaza, al cariño a quien nos acoge respetando –y celebrando- nuestro mestizaje cultural. En ese momento la ciudad que es de todos habrá vencido a la ciudad que es de nadie.
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| 28/10/06 El Comercio |
Ticket de cine, ticket de avión.
Camino del cine veo pasar un hermoso auto antiguo con un cartel de “se vende” en el vidrio posterior. Está tan bien cuidado que provoca anotar el teléfono, pero mi realidad financiera me detiene. Para otro año será. Sigo caminando, y en un poste cerca del cine veo un papel pegado que dice “laqueo muebles”. Si justo necesitara remozar un mueble de mi casa, y no tuviera un carpintero de confianza, seguro que lo tendría en cuenta, pero paso de largo. Hoy recuerdo esa salida al cine y veo de qué manera, cuando nos urge publicitar algo, pensamos primero en aquellos medios que resultan los más obvios.
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| 28/10/06 - El Comercio |
Amargura a las 7 am.
Cuando mi primera hija nació no traía un manual de instrucciones engrapado al cordón umbilical, así que su educación se desprendió de nuestras propias entrañas. Uno de los principios en los que mi esposa y yo coincidimos intuitivamente, y que recuerdo a propósito de este artículo, fue el de darle mundo desde pequeña.
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| 30/09/06 - El Comercio |
El jueguito de escoger candidato
Quite este periódico de su vista y salga a la calle. Detenga a diez personas
que aparenten una buena condición económica y pregúnteles: ¿Le parece que
Mercedes Benz es un buen automóvil? Lo más probable es que le respondan
que sí.
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| 16/09/06 - El Comercio |
Artículo con advertencia
Lo advierto desde ya: este artículo va a terminar en un cherry. Pero antes
de que llegue ese instante, debo comentar el caso de Laura, una persona cuyo
nombre he cambiado. Ella asistió conmigo a un seminario de InnovAcción, un
movimiento de profesionales que busca la transformación real de las
organizaciones. Aquel sábado en la tarde practicamos un ejercicio para
entender hasta qué punto nuestros procesos inconscientes como seres
individuales alcanzan la dimensión de sistema dentro de las organizaciones.
Acompáñeme al auditorio de aquel hotel apartado de la ciudad.
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| 22/07/06 - El Comercio |
El huevo y la publicidad del estado
Un antigua fábula publicitaria explica por qué los seres humanos comemos huevos de gallina y no de pata, cuando ambos son similares en sabor y valor nutritivo. La razón estaría en que la gallina cacarea luego de haber puesto el huevo, mientras que la pata se queda callada
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| 08/07/06 - El Comercio |
Disculpe la cantaleta
Hace cinco años no se hablaba del monumental éxito del MegaPlaza en Lima Norte, ni del éxito de un Sodimac en San Juan de Miraflores . Hace cinco años ni se hablaba de Lima Norte, tan solo del “Cono” Norte. Hace cinco años no se había resaltado que nueve provincias peruanas ya tienen un mayor índice de crecimiento que Lima. Hace cinco años no se había batido el récord histórico de nuestras exportaciones. Hace cinco años ni el 0.5 % de nuestra población tenía idea de lo que era firmar un TLC.
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| 08/04/06 - El Comercio |
Antes de mañana
Estimado José Carlos,
Mañana son las elecciones, y quizá estés algo más nervioso que la última vez que nos vimos.
Tal vez recuerdes me llevaste a un lado y me dijiste:
- ¿Qué podemos hacer para que Humala no sea presidente?
Yo me encogí de hombros, y te dije:
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| 11 de marzo de 2006 - El Comercio |
A propósito de una llamada
¿Qué tendrá que ver la llamada de una modelo publicitaria con los conflictos mineros de nuestro país? Quizá más de lo que imagina. Hace unos meses le tocó a mi empresa diseñar una campaña gráfica, y nuestro cliente decidió tratar la producción de las fotografías con una compañía aparte
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| 4 de febrero de 2006 - El Comercio |
Dime lo que miras, y te diré por quién votas
Hojeo periódicos, repaso canales, y encuentro toda clase de comentarios sobre el alza inesperada de Lourdes Flores en las encuestas y el estancamiento de Ollanta Humala. Me provoca sumarme vanidosamente a los columnistas que explican las razones pero, antes, deseo recordar mi primer beso.
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| 7 de enero de 2006 - El Comercio |
Este artículo casi no es mío
Me paseo ante unos antiguos libros míos y me reencuentro con un lomo blanco que, en inglés, dice algo parecido a "Historia de la Publicidad que cambió la Historia de la Publicidad". Lo abro y, después de años, me encuentro con la mirada amable de William Bernbach (1911-1982), el publicista norteamericano más influyente de la historia y, según Advertising Age, el escritor más influyente de todos los tiempos debido al talento que tuvo para persuadir a generaciones para que probaran los productos en los que él creía.
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| 24 de diciembre de 2005 - El Comercio |
El frasco con apéndice.
Hace unas semanas mi buen amigo Guillermo Giacosa presentó su primer libro ante un grupo de emocionadas personas. Aquella noche, el cable del micrófono trasladó a nuestros oídos una serie de anécdotas electrizantes vividas por él. La mayoría de ellas bien podría ilustrar páginas sobre aprendizajes de vida. Sin embargo, una de ellas me pareció propicia para esta página en particular. Por favor, acompáñeme a imaginar a Guillermo en su pequeña cama.
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| 10 de diciembre de 2005 - El Comercio |
Queridas tiendas por departamentos
Estimados señores,
Es posible que esta carta sea tomada por ingenua, pero igual la enviaré. Riesgos más grandes he tomado en mi vida. Aunque no tantos como los que enfrenta un peruano promedio cuando afronta nuestra realidad nacional.
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