|
|
|
|
|
| ················································································ |
|
|
|
| Artículos de Sandro Venturo |
|
|
10/10/06 Semana Económica
Ser empresario es algo relativo
Cuando me invitaron a escribir las siguientes líneas, con el correo electrónico llegó la siguiente pregunta: “¿dónde se funda la predisposición del peruano a rechazar la inversión privada?” Confieso que me sorprendió esta interrogante. Estoy convencido de que tenemos suficientes evidencias de que nuestros conciudadanos, por el contrario, demandan más y mejores inversiones. Si esto fuera así, ¿de dónde sale que la gente rechaza la inversión privada?, ¿viene de una sensación de amenaza?, ¿acaso de un sentimiento de culpa?, ¿desconexión con la gente de la calle y el campo? Veamos.
INVERSIÓN ES TRABAJO. La principal demanda de los pobladores de todo el Perú es trabajo. Según todas las encuestas, la gente antes que estabilidad laboral, reclama más oportunidades de empleo. Antes que disciplina fiscal, demanda oportunidades para salir adelante por su propia cuenta. La sobrevivencia empuja. En un mercado donde domina el subempleo y el desempleo la gente no tiene tiempo para divagaciones ideológicas: si el que ofrece mejores condiciones de vida es un un liberal o un estatista, un extranjero o un nacional, allí estarán los más necesitados para negociar a favor del futuro de sus familias. Contra lo que suelen prejuiciar muchos analistas sobre el “pueblo peruano”, la cosa es bien racional.
Desde la campaña electoral que dio lugar al segundo gobierno de Belaunde (“un millón de empleos”) hasta la última que llevó a Toledo a la Presidencia (“más trabajo”), la expectativa del público electoral siempre ha sido la misma, y aun ahora lo sigue siendo. Los encuestados que apoyan la firma del TLC con Estados Unidos están convencidos de que el crecimiento de las exportaciones debe generar más “chamba”.
Si antes de los ochenta los peruanos esperaban que el Estado fuera el principal generador de empleo, ahora saben que la iniciativa debe provenir principalmente de los empresarios. García agotó el discurso estatista. La campaña de Vargas Llosa posicionó el valor de la iniciativa privada y la década de Boloña lo reforzó. De esto se ha discutido bastante y para ningún investigador social resulta extraño. La población, entonces, no rechaza la inversión privada.
EL VALOR DE LA INDEPENDENCIA. Si uno le pregunta a un ambulante cuál es su actividad, se autocalificará como “comerciante”. Lo mismo sucede con la señora que pone una bodeguita en la ventana de su sala que da a la calle. Si uno le pide al dueño de dos o más taxis, al administrador de una cabina de internet o a la joven que fabrica colchonetas sobre la mesa de su comedor que se definan, dirán “pequeños empresarios”.
En el Perú del futuro incierto, todos, hombres y mujeres, chicos y grandes, aspiran a ser independientes, esto es, a tener un negocio propio. La gente no rechaza la inversión privada y mucho menos la actividad empresarial. Estudios sociológicos muy interesantes han demostrado cómo los obreros metalúrgicos de los años setenta, conscientes de la precariedad histórica de la industria nacional, buscaban aprender el oficio para luego ensayar un taller propio. Tal vez por dicha precariedad en el Perú no han madurado una cultura ni una tradición obreras.
Entre nosotros existe una potente ética del trabajo, de origen básicamente andino y migrante, que se expresa en la hirviente dinámica de los productores de Gamarra, El Porvenir, Juliaca y otros tantos reductos de PYMES en guerra contra la ausencia de políticas de largo plazo. Ser empresario es un valor en estas tierras.
Sin embargo, el valor de la independencia tampoco debe ser visto únicamente como un factor cultural. En tiempos como éste donde resulta tan difícil prever el mediano plazo, en una sociedad de débiles reglas y con pésimos servicios públicos, en un mercado reducido a determinadas capas de la comunidad nacional, la gente tiende a comportamientos individualistas para sentir que por lo menos tiene el control de su entorno inmediato. Afuera todo es caos. Esta forma de “autonomía” es también una respuesta a la defensiva ante la ausencia de proyectos colectivos sólidos, atractivos, convincentes.
ECOS Y FANTASMAS DEL CLASISMO. Si la gente valora la inversión privada porque la asocia al empleo y prefiere la cualidad del empresario porque significa, paradójicamente, independendencia en un mundo acelerado por inestabilidades diversas, ¿por qué se piensa que existe aversión al mundo empresarial? ¿Qué fantasmas pueden estar operando para que nuestros empresarios más destacados perciban una atmósfera social disconforme con ellos?
Como sabe toda persona medianamente informada, vivimos en una sociedad basada en fuertes desigualdades y todo crecimiento de la economía no hace más que subrayar aún más estas asimetrías. Y en un país racista como el nuestro, donde la discriminación se expresa inclusive con cariño y buenas intenciones, el resentimiento y el malestar colectivo se incrementan más rápido que cualquier indicador auspicioso de nuestra economía. Es natural, entonces, sentirse amenazado si se pertenece a los niveles socioeconómicos más altos.
Como lo ha evidenciado el sector minero en la última década, la gente no deplora la inversión privada sino la ausencia de solidaridad así como toda forma de expresión de la riqueza estrictamente frívola. Inversión que mueve millones y no deja nada para los coterráneos, inversión que genera expectivas y no produce nuevas oportunidades de empleo, inversión que produce prestigio sin “tributar simbólicamente” a favor de las poblaciones pobres y vecinas, es una inversión ciertamente indeseable para la gente. Vivimos en un país pobre y de pobres. La carencia abunda y desespera.
Una más. Las investigaciones sobre las identidades sociales en el Perú han demostrado que los peruanos tendemos a autodefinirnos como miembros de la clase media. Claro que dentro de esa noción de “clase media” existen varias “clases medias”. Muy pocos toleran reconocerse como “pobres”. Más difícil es escuchar a alguien definirse como “clase alta”. Los extremos sociales son incómodos en un país donde todavía pasean los fantasmas del senderismo y resuenan los ecos de la denuncia antioligárquica. La pobreza aplasta la dignidad y la autoestima. La pobreza es nuestro principal problema nacional.
EMPRESARIADO Y LIDERAZGO. En estas condiciones, ser empresario en el Perú supone algo más que instinto y habilidad para los negocios. Implica tener una idea del impacto que la actividad empresarial va a generar en el entorno social. No es lo mismo multiplicar el capital en una sociedad estructurada y mesocrática; que en una como la nuestra, desbordada por carencias y donde el Estado no tiene legitimidad. Por eso, ser empresario en el Perú implica un ejercicio de audacia que debe construir, al mismo tiempo, condiciones que hagan viable su aventura en el largo plazo. Y para ello es imprescindible contribuir a la construcción de un Estado con capacidad de generar condiciones jurídicas, económicas y sociales para que todo ciudadano sea sujeto de su propio destino.
Este es un reto sectorial fundamental para el desarrollo del país. Se trata, en realidad, de un reto descomunal si se toma en cuenta las debilidades de los gremios empresariales y el desprestigio al que están sometidos los líderes del sector privado después de tanto vladivideo. Hay más. Los historiadores peruanos han destacado repetidamente la ausencia de liderazgo de nuestros empresarios. No sólo no han tenido una idea de país deseable ni han propuesto un proyecto nacional, sino que cuando el poder los ha invitado, se han puesto de perfil sin dejar de estirar la mano. Acaso las nuevas generaciones de emprendedores peruanos hayan cambiado esta forma de relacionarse con la politica y los políticos, que escritores como Hernando de Soto han tildado amargamente de mercantilistas.
Ser empresario es algo relativo. Depende de cómo se entienda el papel que debe cumplir en su comunidad. Una cosa es pretender hacer negocios a escondidas. Otra, asumir dentro y fuera de su organización, el liderazgo que le corresponde. El gran reto del empresariado es el de constituirse como un grupo social proactivo. Un empresariado que ofrezca su visión de país y la comparta con los demás ciudadanos. Un empresariado firme en sus convicciones, capaz de salir a defender con argumentos sus propuestas. Sin sentimientos de culpa, sin miedo a la gente.
EPÍLOGO. José Carlos Mariátegui escribió a inicios del siglo pasado un hermoso ensayo a propósito de la película de Charles Chaplin titulada “The Golden Rush” en la que Charlot, ese personaje memorable, va al Polo Norte en búsqueda del gran tesoro y pasa por insólitas y divertidas aventuras. Mariátegui, el comunista, elogia en aquel texto el espíritu emprendedor de la primigenia burguesía capitalista al asociarla con la energía de los viajeros que “descubrieron” nuevos continentes, que pusieron en juego las estabilidades de su época alentados por extraños y difusos sueños. Habla de aquella burguesía que fue capaz de movilizar a toda una sociedad, seduciéndola con las banderas de la modernización industrial y la razón ilustrada.
Esta es otra época. Y otros son los burgueses en el mundo. Pero la noción de emprendimiento es la misma. ¿Cuáles son esos sueños a los que están dispuestos los empresarios peruanos para hacer de su comunidad un lugar amable para los suyos y para sí mismos?
|
|
|
|
Artículos Anteriores |
|
| |
| 2006 |
| |
| ·········································································································································································· |
| 11/09/06 Peru21 |
El quechua y los dilemas del indigenismo
El debate sobre el quechua y su vigencia se ha activado nuevamente. Un par de congresistas se atrevieron a hablar en el pleno del Congreso para el auditorio surandino, lo que provocó una que otra infeliz reacción.
|
| ·········································································································································································· |
23/08/06 Revista El Educador n°7 (Tecnología y educación) Edición de aniversario |
La dimensión desconocida
Cuando el teléfono comenzó a invadir con fuerza los hogares, hablo de hace varias décadas atrás, los abuelos decían cómo pueden estos muchachos hablar sin mirarse a la cara. Les parecía poco personal, poco amable, deshumanizante. ¿Cómo conversar con alguien que no está a golpe de vista?
|
| ·········································································································································································· |
| 10/08/06 Peru21 |
¿Sabrá García esta vez jugar con el poder?
Dos semanas después de la asunción de mando, García despliega con consistencia su estrategia: este Gobierno quiere demostrar que es sensible a la demanda moral del público ciudadano. Adios a la frivolidad y al derroche. Bienvenida la austeridad y la inversión a favor de los más pobres.
|
| ·········································································································································································· |
| 17/07/06 Peru21 |
La solidaridad no es suficiente
Ya se puede afirmar, sin temor al equívoco, que en América Latina existe un nuevo consenso: acabar con la exclusión social.
|
| ·········································································································································································· |
| 19/02/06 Peru21 |
El mal ejemplo de transparencia
Empujados al pesimismo. Acorralados en el callejón sin salida de nuestros propios votos. Así nos encontramos comentando un buen grupo de ciudadanos las últimas elecciones.
|
| ·········································································································································································· |
| 19/02/06 Peru21 |
Mi candidato ideal
No tengo todavía un candidato. He estado evaluando, con prudencia, a todos los que están en el juego de las primeras planas y los reportajes de TV. Primeros o últimos en las encuestas, lo que me interesa es encontrar alguna sintonía, sea política o personal. Como ninguno plantea algunas de las cosas que me interesan, voy a lanzar un conjunto de ideas con la esperanza de que alguno de ellos las tome. Creo que se trata de puntas de iceberg que tienen debajo componentes programáticos y éticos muy fuertes. Ojalá que alguno tome apuntes.
|
| ·········································································································································································· |
| 23/01/06 Peru21 |
Educación y divorcio electoral
Siempre en elecciones volvemos a la misma condena. Pensamos que la gente no vota por propuestas sino por carismas. Y es cierto.
|
|
|
|
| 2005 |
| |
| ·········································································································································································· |
| 11/09/05 Peru21 |
Dejaron para mañana lo que debieron demostrar hoy
Todos somos conscientes de la precariedad institucional en la que vivimos. La gente no confía en los políticos y ellos lo saben.
|
| ·········································································································································································· |
| 21/12/05 Peru21 |
Abajo la juventud
Vivimos en una sociedad que adula a la "imagen de juventud". La moda y la salud, la industria cultural y la cotidianidad, todo, se viven desde esta contemporánea obsesión. Lo paradójico es que, al mismo tiempo, los jóvenes son la porción de la sociedad más excluida y maltratada. En el mercado laboral y la participación política, por ejemplo, la juventud no pinta nada; casi nada.
|
| ·········································································································································································· |
| 10/11/05 Perú21 |
No importa que robe
¡No importa que robe, lo importante es que deje obra! Esta es la frase que resume, de forma contundente, la cultura política de gran parte de los peruanos y explica, además, porqué el ex presidente prófugo guarda tanta simpatía ante ese público electoral disconforme y desconfiado.
|
| ·········································································································································································· |
| Octubre 2005 revista Ideele No 173 |
La metáfora del hartazgo
Tengo la impresión que "la imagen del tránsito" nos está invitando a reflexionar acerca de nuestra capacidad de constituir una sociedad de ciudadanos con ganas de pasarla bien, muy bien.
|
|
|
|